LOS NÓDULOS DE KÉFIR » Características, usos y reproducción

Los nódulos de kéfir son un conjunto de bacterias probióticas y de levaduras en una matriz de proteínas, lípidos y azúcares. De hecho son bastante peculiares en su forma, es una masa semisólida elástica y amarillenta.

Tiene un aspecto similar al de la coliflor y algunos corales, están envueltos en una matriz polisacárida blanca. La matriz es procedente por los microorganismos que viven en una simbiosis adaptándose a cualquier cambio que pueda haber. Esto se denomina kefiran, en sí es una aglomeración de gránulos que contiene bacterias y levaduras.

Características de los nódulos del kéfir 

Las características pueden definir lo importante que son los nódulos del kéfir. Su características principales se deben a que es una bebida apta para personas intolerante a la lactosa, o las que son intolerantes al gluten. Esto es dependiendo si se hace un kéfir de agua o de leche.

Otra características es que disminuye los azúcares y sirve para mejorar el sistema digestivo de las personas, funciona como antibiótico. Es rico en nutrientes y vitaminas absorbiéndolas con facilidad lo que lo hace un excelente probiótico natural.

Funciones

La función de los nódulos es clara y sencilla, ellos en conjunto con la leche o el agua entran en un proceso de fermentación. Este proceso dura entre 24 y 48 horas dejando la bebida lista para consumir.

Además están encargados de reproducir nuevos nódulos de kéfir con cada fermentación. Con esto puedes reemplazarlos por los nuevos o ir almacenando tu reserva de nódulos. 

Otras funciones son los efectos que produce el kéfir en el organismo, ya que funciona como un antibiótico. Tiene un sin fin de funciones como:

  • Desintoxicante y antiséptico.
  • Ayuda a la hidratación y aporte de minerales.
  • Ayuda a potenciar el sistema inmunológico.
  • Influye positivamente en la flora del intestino.
  • Ayuda a controlar el colesterol.
  • Ayuda a la digestibilidad haciendo tolerante la leche.

Usos de los nódulos del kéfir

Los nódulos tienen un uso bastante simple, este se encarga de fermentar la leche para crear la bebida llamada kéfir. Al final de su proceso de fermentación queda como un yogur digerible para personas con intolerancia a la lactosa y para personas con problemas con el gluten.

También puede usarse como si fuera un queso fresco o como ya mencionamos un yogur con la finalidad de preparar batidos, algún postre, se pueden hacer bizcochos o pan integral.

Muchas personas los usan con fines médicos para mejorar su organismos, ya sea del colesterol, diabetes, malestares abdominales y estomacales, contra la gastritis, artritis, la candidiasis, entre otras enfermedades.

Reproducción de los nódulos de kéfir

Al momento de unir la leche con los respectivos gránulos inicia un proceso de doble fermentación. En lo que actúan los azúcares y proteínas de la leche, coagulando las proteínas y transformándose en “gas carbónico y etanol” (Debido a la interacción de la levadura)

En “Ácido acético produciendo así diacetilo que es el responsable del sabor que le da la fermentación a la leche. Por último tenemos el “ácido láctico” que es que viene a raíz de las bacterias lácticas que reducen y transforman la ingesta lactosa.

La formación mucosa que se genera en el nódulo que es transmitido por la leche tiene una eficacia limpia. Lo que es ideal para la colonización de las bacterias amistosas en la flora intestinal.

Temperatura de fermentación

La temperatura ambiente que deben estar mientras fermentan no debe ser menor a los 20ºC, ni tampoco muy superior. Pues la propia fermentación ya generará calor en la leche que se sobrepase para sus procesos con las bacterias.

Cuidado durante el proceso

Durante este proceso se generan bastantes gases por lo que se debe dejar en el frasco espacio para que los gases puedan acumularse. También se puede tapar con un paño de tela para que los gases puedan escapar, impidiendo la entrada de patógenos externos.

Fin del proceso

Debido a los componentes y sustancias tratadas, se puede decir que dan el sabor y aroma peculiares al resultado final. Esto se debe a la doble fermentación que se produce. 

Gracias a estos procesos las personas intolerantes a la lactosa tendrán una experiencia más agradable a la hora de consumir.

Al finalizar el proceso se precisan aproximadamente unos 60 gramos de grumos por cada litro de leche. Reproduciendo así exitosamente los nódulos del kéfir.

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